06 julio 2009

Lo siento. Vuelvo a pedir perdón

Soy la autora de este blog y me gustaría volver a perdir perdón a todos vosotros.

Escribí una entrada en su día, en la que pedía perdón públicamente y descubría ante todos que era un personaje ficticio quien os hablaba.

Desde entonces, cerré el blog varias veces, guardé todas las entradas en otro lugar por respeto a la música y a vuestros comentarios reales. Dejé ese lugar apartado para que siempre me recordara el error que cometí.

Intenté seguir adelante, cerrando los comentarios para no dar espacio a que los anónimos cargaran, no sobre mí, sino sobre personas que si eran reales e inocente.

No sé si he hecho bien o no. Lo que me consta es que ha sido un nuevo error.

Se me ha acusado de cobarde pero lo más doloroso para mí ha sido comprobar que personas reales e inocentes están pagando en sus espacios o en sus correos la culpa de este nuevo error.

Me gustaría que a todos les quede claro, que la única culpable de todo lo que ha pasado soy yo. Me inventé un personaje irreal para este mundo sin darme cuenta del daño que podía hacer a quien me creyera real.

Fue mi error y lo asumo. Nadie mas debe pagar por ello.

Lo he intentado, he perdido perdón de manera pública y de manera privada a todo aquel tenía correo en su pagina y visitaba “ El sueño quedó en música “, mediante un mensaje de disculpas dejándoles mi correo.

No puedo hacer nada mas por remediar el daño que he causado a personas reales que con las mejores intenciones me creían real y a los que aun hoy me siguen ofreciendo su amistad.

Cada uno de vosotros tiene todo el derecho a pensar lo que quiera sobre el motivo que me ha llevado a seguir adelante con el blog y a opinar lo que quiera.

Aquí tenéis los comentarios abiertos para que desde el respeto y si lo deseáis dejéis vuestra opinión o simplemente leáis lo que puedan opinar otros.


La autora

05 julio 2009

Reencuentros


Hace años me encontré con un escritor por casualidad.

Supo descubrir ante mis ojos perdidos en sus letras, una ciudad enigmática, la hermosa Barcelona, en la que por aquel entonces me perdía constantemente. Consiguió que se incrustara para siempre en mi corazón con ese sentimiento que solo entenderán aquellos que saben amar lo que no es tangible.

En ella estaba, cuando choqué de frente con un músico tras una larga búsqueda de nuevos sonidos.

Enamorada de Bach y rendida ante Beethoven, mi mente navegaba confusa entre símbolos estadísticos cautivadores y leyes eternas impuestas con sentido práctico. Fue entonces, cuando su música perfecta..."matemática pura" supo envolverme para siempre entre nota sentidas y reales, convirtiéndome en una de sus incondicionales defensoras.

Un sueño banal hizo que casi los perdiera a los dos. No hay nada más triste que perderse en el olvido para intentar que perdonen tu propia irreal.

De vuelta a Ella, en un paseo inacabado por uno de sus parques de eternos recuerdos reencontrados, mi mirada baja se encontró con un regalo. Allí estaba. El envejecido banco reencontrado donde volvía a tomar aliento para comenzar de nuevo, sostenía en su regazo un libro abierto a la contemplación de todo aquel paseante dispuesto a observar.

Me senté junto a él sorprendida y expectante. Al tocarlo, mis manos empezaron a temblar al descubrir a su autor a la vez que en mi memoria de pez comenzaba a sonar de nuevo su música.

A veces las sirenas también reciben regalos.



 
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